Cómo identificar el acoso laboral: señales que no debes ignorar
- Alexander García Hernández
- 3 nov
- 3 Min. de lectura

El acoso laboral no siempre comienza con un grito ni con una humillación pública. A menudo se manifiesta de manera sutil, en pequeños gestos que van minando la confianza, el rendimiento y la salud emocional de la persona que los sufre. Lo más preocupante es que, con frecuencia, la víctima tarda en reconocer que lo que está viviendo no es simplemente “un mal ambiente” o “una persona difícil”, sino un proceso de hostigamiento continuado.
Detectar el acoso laboral a tiempo es clave para evitar consecuencias psicológicas más graves y recuperar el equilibrio personal y profesional.
Qué entendemos por acoso laboral
El acoso laboral, también conocido como mobbing, hace referencia a una conducta continuada de hostigamiento psicológico en el entorno de trabajo. No se trata de un conflicto puntual ni de una diferencia de criterios con un superior o compañero, sino de una estrategia persistente destinada a aislar, humillar o desgastar a una persona.
El objetivo del acosador suele ser minar la reputación profesional o el equilibrio emocional de la víctima, generando un clima de inseguridad y desconfianza. Este tipo de comportamientos vulnera la dignidad del trabajador y supone un riesgo claro para su salud mental, tal y como reconoce la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
Indicadores psicológicos del acoso laboral
Las primeras señales suelen aparecer en el plano emocional. Entre los síntomas más comunes encontramos:
Ansiedad anticipatoria: sensación de angustia antes de ir al trabajo o al pensar en ciertas personas o reuniones.
Insomnio y rumiación constante: dificultad para desconectar mentalmente de lo ocurrido durante la jornada.
Pérdida de autoestima: progresiva desvalorización personal y profesional.
Aislamiento emocional: evitación de compañeros, sensación de soledad o de no tener apoyo.
Somatizaciones: dolores de cabeza, problemas digestivos o tensión muscular sin causa médica aparente.
Estas manifestaciones no siempre se atribuyen al contexto laboral, lo que retrasa el reconocimiento del problema.
Indicadores conductuales y organizacionales
Además de las reacciones emocionales, existen comportamientos y dinámicas laborales que pueden alertar de una situación de acoso:
Encargar tareas humillantes o innecesarias.
Excluir a la persona de reuniones, proyectos o comunicaciones relevantes.
Difundir rumores o comentarios despectivos.
Criticar de forma continua o injustificada el trabajo realizado.
Sobrecargar con tareas imposibles o, por el contrario, retirarlas para generar sensación de inutilidad.
Ignorar la presencia de la persona o evitar dirigirle la palabra.
Cuando estas conductas son repetidas en el tiempo y afectan al bienestar psicológico, no estamos ante simples desacuerdos, sino ante un patrón de maltrato.
Efectos a medio y largo plazo
El impacto del acoso laboral puede ser profundo. A nivel psicológico, puede derivar en cuadros de depresión, estrés postraumático, trastornos de ansiedad o síndrome de burnout. También puede afectar la capacidad de concentración, la memoria y la motivación, dificultando el desempeño profesional y la vida personal.
En muchos casos, las víctimas desarrollan una percepción negativa de sí mismas y del entorno, llegando a dudar incluso de su propio criterio o valía. Este deterioro sostenido requiere atención terapéutica para restablecer la confianza y recuperar la estabilidad emocional.
Qué hacer si crees que estás siendo víctima de acoso laboral
Registra los hechos. Guarda correos, mensajes o cualquier evidencia de los comportamientos de acoso.
Busca apoyo. Habla con personas de confianza o con el departamento de recursos humanos si lo hubiera.
Evita aislarte. Compartir lo que ocurre puede ayudarte a validar tu experiencia y evitar que se normalice.
Consulta con un profesional de la psicología. Un abordaje terapéutico adecuado puede ayudarte a manejar el impacto emocional y a tomar decisiones con mayor claridad.
Valora asesoramiento legal. En algunos casos es necesario acudir a organismos de prevención o a la vía judicial.
El paso más importante es reconocer que no estás exagerando ni “malinterpretando” las cosas. El acoso laboral es una forma de violencia psicológica y debe ser abordado con la misma seriedad que cualquier otra forma de maltrato.
Cuidar la salud mental también es cuidar tu trabajo
Reconocer los indicadores del acoso laboral no solo permite intervenir a tiempo, sino también promover una cultura de respeto dentro de las organizaciones. Un entorno laboral saludable no es aquel donde no hay conflictos, sino aquel donde se pueden resolver sin recurrir al abuso ni a la manipulación.
Si sientes que algo no va bien en tu trabajo y no sabes cómo afrontarlo, buscar ayuda profesional no es una señal de debilidad, sino de autocuidado.




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